Se Trata de Mí 

 Blog ADH

La persona que desperdicia su vida negándose a sí misma por un sentido de obligación equivocado no hace más que disminuirse y lastimar a otros. A menudo, esa persona exagera ese sentido de obligación para justificar su autorrechazo. Considera que sus obligaciones la absorben porque teme mirar su vida como alguien libre. Siente que, ante todo, tiene responsabilidades hacia otros y utiliza esa obligación exagerada para justificar su fracaso en el logro de su propio potencial y como excusa para no asumir riesgos.

Todo anhelo verdadero implica un riesgo. No es posible crecer sin arriesgarse, sin aventurarse. En cada etapa de nuestro crecimiento nos hacemos un poco más fuertes, confiamos más en nosotros mismos. Si bien parece que crecemos paso a paso, cada etapa de nuestro crecimiento no se determina, en realidad, mediante un paso, sino mediante un salto. Es por ello precisamente que arriesgarse inspira tanto temor y que crecer resulta tan doloroso. Como todo riesgo, crecer requiere abandonar algo sin tener la seguridad de que el próximo paso sea mejor. Si el crecimiento fuera gradual, lógico y fácil de predecir, habría muchos menos riesgos, y más personas encontrarían éxito y felicidad en la vida.

El sendero espiritual es un camino que nos ayuda a alcanzar nuestras metas. Cuando caminamos por el sendero de regreso a la fuente es importante entender verdaderamente ¿Cuál es el propósito de nuestra existencia?. Como seres humanos tenemos un propósito, y este propósito es conocer nuestro origen, si ese entendimiento entra temprano en nuestras vidas, toda faceta se armonizará con el propósito de una manera fuerte y clara, lo importante es reconocer que tenemos un propósito y cuál es, y luego dirigirnos en esa dirección.

Dependiendo de tu religión, moral o civismo particular, tienes una idea impuesta externamente de cómo debe verse la perfección y si no está a la altura de eso, significa que está fallando. Por ejemplo, si usas frases como "Así son las cosas", "Las cosas son como son", "Esto no debería ser así", o viene una y otra vez a tu mente una comparación de los hechos y las cosas con cómo deberían ser las cosas, si no concuerdan con tu idea de la perfección, concluyes que algo anda mal, y si eres tú quien no concuerda con tus propios estandares aprendidos, sientes que estás fallando.

Pensando que la mente crea la realidad, al intentar aplicar la ley de la atracción, permanecemos en la esfera mental, en terrenos de la conciencia “yo”, creyendo que todo depende de un enfoque súper positivo, de sentirse bien a la fuerza y que si no nos sentimos bien es porque estamos fuera de control y hemos fracasado. En esta frecuencia corremos peligro de volvemos “perfeccionistas espirituales” en el trato con nosotros mismos y con los demás, hasta el grado en que éramos más amorosos antes.

¿Cómo puede alguien en medio de sus actividades rutinarias recordar que es un humano, un individuo fragmentado, al que le ha sido otorgada una oportunidad de integración psíquica y espiritual? A medida que el ser humano se desarrolla desde el plano sensorial hacia el espiritual poco a poco va aprendiendo a ver más allá de las esperanzas y desilusiones, el dolor y temor, el anhelo de amor y miedo a la nada… y se da cuenta que lo que vivimos es relativo y temporal, siendo todo un efecto proveniente de una causa invisible desconocida.

Según la psicóloga española, Pilar Baselga, nuestros sistemas educativos han venido siendo manipulados desde la revolución francesa hasta hoy, impidiendo el desarrollo del potencial interior de un niño, un joven o una personal adulta. Desarrollar un talento, ser creativo o crecer espiritualmente, es minado por nuestra programación cultural la cual nos lleva a enfocarnos esencialmente en nuestras capacidades mentales y deja a un lado nuestra capacidad para expresarnos con plenitud desde nuestro verdadero ser.

“En todo el universo, en cada átomo de la creación, en el interior de todo ser humano, hay por naturaleza música reverberando”. Almamusic.org Hoy son más los músicos profesionales reconocidos que distinguen la diferencia entre la música producida por el universo, con la cual es posible conectarse y desde la cual surgen hermosas melodías de manera espontánea, y la música que es enseñada para reproducir o interpretar. Veamos la entrevista que le hacen a Vangelis donde destaca el concepto errado que ha venido creando la humanidad sobre la música.

Cada partícula del universo contiene música en su interior. Los científicos del observatorio astronómico de Japón han procesado y escuchado el sonido que producen diversas estrellas, encontrando que de ellas emanan melodías sublimes, en perfectas y hermosas armonías, que nos invitan a reflexionar sobre la majestuosidad del universo y los regalos de la Creación[1]. Escuchémosla en el siguiente enlace:

Estamos compuestos 99% de vacío. Todo y todos estamos hechos de átomos, que a su vez, están hechos de vacío con sólo un 1% de materia, correspondiente a los neutrones, protones y electrones. De hecho, el neutrón de un átomo, es del tamaño de un balón de fútbol en la mitad de un estadio. Aún más revelador, es que estas partículas de materia, están realmente compuestas por otras partículas subatómicas más diminutas, clasificadas en quarks y leptones, que están hechas a su vez, de vibraciones de energía[1].

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